sábado, 13 de diciembre de 2008

La globalización de las especies

La globalización de las especies

Por: Antonio Muñoz Vélez

Fuente: EFE


El abandono de mascotas es uno de los principales factores para la proliferación de especies alóctonas. En la imagen, una tortuga mordedora.

En 1954, el agotamiento de los caladeros del Lago Victoria, en África ecuatorial, a causa de la sobreexplotación pesquera, animó al Gobierno colonial británico a introducir un pez no autóctono, la perca del Nilo, con la esperanza de que sirviera de alimento a la escasa población de peces del lago. Es inútil preguntarse ahora qué o quién llevó a las autoridades de la época a tomar aquella decisión, que ya entonces fue rechazada por la comunidad científica. Pero el resultado no pudo ser peor: en 50 años, la perca del Nilo, un voraz depredador de 200 kilos de peso y 2 metros de largo, ha contribuido a la extinción de más de 200 especies de peces autóctonos, por depredación directa o como consecuencia de la lucha por el alimento.

El del Lago Victoria es el ejemplo paradigmático de cómo puede afectar a un ecosistema la introducción de las denominadas especies alóctonas o invasoras. Se trata, sin duda, de un caso extremo –este gigantesco lago es citado con frecuencia como símbolo de las aberraciones ecológicas cometidas por el hombre durante el siglo XX-, pero sumamente ilustrativo.

Y es que, por si fuera poco, tras la perca del Nilo el Lago Victoria recibió la inoportuna visita de otro huésped: el jacinto de agua dulce, una planta acuática originaria de Ecuador que, desde su aparición –esta vez, por causas desconocidas- en 1989, se ha extendido como una plaga, reduciendo alarmantemente el nivel de oxígeno del lago e impidiendo el paso de la luz solar y, con ello, la vida de los sufridos pobladores de un acuífero ya muy castigado por los vertidos incontrolados.

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