sábado, 13 de diciembre de 2008

El último gorila albino del mundo

El último gorila albino del mundo

Por: Antonio Muñoz Vélez

Fuente: EFE


Copito de Nieve, en el zoológico de Barcelona

Copito de Nieve se está muriendo. Un cáncer de piel está acabando con la vida del que, posiblemente, sea el gorila más famoso del mundo, el único albino. Con sus más de 180 kilos de peso y 160 centímetros de estatura, sus ojos azules y, sobre todo, su pelo blanco, este animal se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad de Barcelona desde que llegó a su zoológico, en 1966.

"Esperamos que aún le queden muchas semanas de vida, pero no tenemos garantía de que le queden muchos meses", dice Jordi Portabella, máximo responsable del Zoo de Barcelona. Portabella, que espera que la agonía del primate sea “lo más digna posible”, ha animado a los ciudadanos barceloneses a visitar a Copito por última vez, mientras esté “en plenas facultades”.

De momento, el gorila permanece impasible, cómodamente instalado en su amplia jaula del zoo, rodeado de su familia. Sólo un bulto en la axila derecha delata su enfermedad. “No sufre”, asegura Portabella. “Está en uno de los momentos más dulces de su vida”. Su carácter, habitualmente arisco, se ha ablandado, merced, quizá, al cóctel de fármacos que le han prescrito los veterinarios: antibióticos, antidepresivos, un producto antitumoral de efectos similares a los de la quimioterapia, y antiinflamatorios.

Copito de Nieve, que tiene unos 40 años de edad (equivalente a un ser humano octogenario), padece un cáncer de piel incurable: “Desgraciadamente, el tumor se ha reproducido una y otra vez, y ahora es tan grande que ya no puede ser operado”, explica uno de sus cuidadores. Se trata de una enfermedad insólita en los gorilas; pero es que Copito no es un gorila cualquiera, y es muy posible que su condición de albino le haya hecho mucho más sensible a los rayos ultravioleta.

ACHAQUES DE UN OCTOGENARIO

En los últimos años, este entrañable animal ha estado aquejado de numerosos achaques, propios de su avanzada edad (la esperanza de vida para los gorilas en libertad es de 28 años). En septiembre de 2001 se le extirpó un tumor del pecho, y un año más tarde, fue operado con éxito de cataratas. Hasta no hace mucho, tenía, en definitiva, una ‘mala salud de hierro’, pero ahora se acerca, por desgracia, a sus últimos días.

Este ha sido un año triste para Copito: en junio pasado moría Urko, su hijo mayor. Fruto de su relación con Ndengue, la primera de las tres compañeras que ha tenido el famoso gorila a lo largo de su vida, Urko no pudo superar una peritonitis y murió en el quirófano, con 25 años.

En cualquier caso, Copito ha sido un animal afortunado: de vivir en libertad, el color blanco de su pelaje le habría convertido en una presa fácil para los depredadores y, muy especialmente, para las armas de los cazadores. Su llegada al Zoo de Barcelona fue producto, de hecho, de los disparos de una escopeta.

Corría el 1 octubre de 1966, cuando Benito Mandyé, un campesino de la tribu Fang de Guinea Ecuatorial (África), entonces colonia española, organizó a los agricultores de la zona para matar a un grupo de gorilas que estaban comiéndose sus plantaciones de plátano y café. Entre los brazos de una de las hembras a las que abatieron, encontraron a un pequeño gorila de ojos azules, pelo completamente blanco y piel rosada. Se trataba, lógicamente, de Copito.

El cachorro, que en aquel momento apenas pesaba 8,75 kilos y tenía unos 3 años de vida, fue vendido por sus captores a Jordi Sabater Pi, etólogo y naturalista español, director entonces del Centro de Adaptación y Experimentación Zoológica de Ikunde, una institución que dependía del Zoológico de Barcelona, dedicada al estudio de la fauna guineana.

Y así, el 1 de noviembre de 1966, Copito llegaba por fin a su nuevo hogar, Barcelona. Desde el primer momento, despertó gran expectación entre el público y la comunidad científica, y se convirtió en la gran estrella del zoológico barcelonés: de hecho, un equipo de la revista ‘National Geographic’ se desplazó hasta la Ciudad Condal para hacer un reportaje. Pese a su juventud, el pequeño primate se convirtió en portada del número de marzo de 1967 de la prestigiosa publicación.

No era para menos: si bien la carencia de melanina, el pigmento responsable del color negro de la piel, el pelo o las plumas de los animales, es un fenómeno relativamente frecuente, el suyo es el único caso de albinismo conocido hasta ahora en gorilas.

El último gorila albino del mundo (Parte II)

Por: Antonio Muñoz Vélez

Fuente: EFE


Visitantes del Zoo contemplan a Copito

Dado su carácter excepcional, desde su llegada a Barcelona los científicos se han empleado a fondo para lograr un hijo que reuniera sus inusuales características. Pero no ha habido suerte, pese a los múltiples intentos. En su larga vida, Copito ha compartido sus días y noches con tres compañeras: Ndengue, Bimvili y Yuma. Con ellas, ha tenido 22 hijos, de los que sólo cinco sobreviven hoy, y siete nietos. Ninguno de ellos es albino.

Ahora, la única esperanza de lograr un ejemplar como Copito estará en manos de sus hijos (un macho y cuatro hembras): pero, de acuerdo con los principios de descendencia establecidos por Mendel, sólo hay un 25% de posibilidades de conseguirlo. Y, hasta el momento, los vástagos del gorila más famoso del mundo han mostrado escaso interés por aparearse.

La otra opción es la clonación, pero los responsables del Ayuntamiento de Barcelona la han descartado por el momento: “Ni nos lo hemos planteado”, asegura Pere Portabella, que además de presidente del zoo es teniente de alcalde de la ciudad. En cualquier caso, cuando Copito muera, se guardarán muestras de su ADN, por lo que en el futuro, si la ciencia y las autoridades lo permiten, esa puerta seguirá abierta.

SÍMBOLO DE LA CIUDAD

Durante su larga estancia en Barcelona, Copito de Nieve ha sido un auténtico símbolo para la ciudad: tan famoso como el Parque Güell, la Casa Batlló o la Sagrada Familia. Desde aquel reportaje de ‘National Geographic’, el gorila se convirtió en emblema del zoo, y recibió visitas de ilustres personajes, como el pintor Salvador Dalí, que, haciendo gala de su proverbial excentricidad, le regaló un maniquí y un vestido de novia para, según sus propias palabras, “observar su reacción”.

Y la reacción de Copito fue, como era de esperar, de absoluta indiferencia. Más o menos la misma que mostró en 1996, cuando el famoso grupo teatral Comediants representó ante su jaula un espectáculo para rendir homenaje a sus treinta años en el Zoo de Barcelona, que llevaba por título genérico “Eres un mono guapo”. Ante la jaula del gorila albino, los miembros del grupo teatral gritaban “avi, avi” (“abuelo, abuelo”, en catalán), mientras éste, impasible, comía su ración de apio y zanahorias sin inmutarse.

El gorila ha sido, incluso, protagonista involuntario de una novela, “Quién mató a Copito de Nieve”, de Joan Carreras. Publicada en junio de este mismo año, su título se ha convertido, por desgracia, en una premonición.

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