EL MEDIO ACUÁTICO, EL MÁS VULNERABLE
Por: Antonio Muñoz Vélez
Fuente: EFE
El cangrejo señal y el cangrejo rojo americano, dos especies invasoras que han causado estragos en Europa, frente a frente.
Según Elvira, el paso de especies de unas zonas a otras –lo que en términos científicos se denomina traslocación- “es casi imposible de controlar. Si no se toman medidas, y es muy difícil hacerlo, puede darse la hibridación entre especies muy parecidas; y si se cruzan, al final, de tener tres peces autóctonos, acabas con sólo uno, que no se sabe muy bien qué es”. Elvira compara el fenómeno con el de la famosa película ‘Parque Jurásico’: “No se le pueden poner puertas al campo, todo se escapa siempre”.
Y es que el medio acuático es, con mucho, el más sensible a la incidencia de las especies alóctonas. Los ejemplos son abundantes, y no se limitan a los peces: uno de los casos paradigmáticos en Europa es el del cangrejo rojo americano, una especie introducida de forma ilegal por pescadores profesionales en la década de los 70, que ha acabado con casi todas las poblaciones de cangrejos autóctonos europeos.
El motivo, una enfermedad, la afanomicosis, que los cangrejos americanos transmitieron a sus ‘primos’ europeos a través de un hongo. Fernando Alonso, investigador del centro de estudios agrarios de Albaladejito (Cuenca, España), compara el proceso de transmisión de esta enfermedad con el de la terrible viruela: “Cuando los españoles la llevaron consigo a América, los indios estaban indefensos ante ella, y cayeron como moscas. Aunque no eran inmunes, los españoles eran más resistentes, porque habían convivido con ella”.
Obviamente, también se ha dado el caso contrario: especies llegadas desde Europa han hecho estragos en los ecosistemas del continente americano. El caso más llamativo, sobre todo por su impacto económico, es el de la mosca del Mediterráneo o mosca de la fruta, un insecto que ataca las frutas y las llena de gusanos, inutilizándolas para el consumo humano.
Desde que fuera detectado por primera vez en Centroamérica, en 1955, las consecuencias para la región han sido devastadoras, especialmente en términos económicos. Actualmente se están realizando esfuerzos por erradicarla, pero la UICN estima que para conseguirlo será necesario pagar un alto precio: no menos de 1.500 millones de dólares.
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