El cuidado del hámster
sábado, 26 de junio de 2004
Por El Comercio Perú
GDA
De ojos expresivos y de un cuerpo regordete, el hámsters también alegra nuestros hogares con cada travesura u ocurrencia. Encantos que merecen ser compensados con una buena crianza que va desde saber cuál es el hogar ideal hasta conocer su temperamento para ofrecerle una vida tranquila.
A prueba de escapes
Generalmente, este roedor fácilmente pueden huir de la jaula si es que no está asegurada con alambres o barra de metal lo suficientemente estrechas como para que se escabulla. Es más, como es un buen rumiante puede terminar carcomiendo las jaulas de plástico o madera.
El hogar ideal es un acuario del cual dentro esté cubierto con una buena cantidad de viruta o musgo y una caja pequeña a manera de casa, que le servirá de nido. También se le puede dar pedazos de tela muy suave y delgada para que fabrique su nido.
Tampoco no le debe faltar una rueda de metal - adherida en este caso a la pecera- o un trozo grande de madera que le servirá para que haga ejercicio y se mantenga en forma. Tampoco hay que olvidar en proporcionarle juguetes para que gaste los dientes tales como cáscaras de nueces, un pedazo grueso de madera sin pintar y hasta un hueso.
Un bebedero especial completará los accesorios de la jaula. Este debe de ser a manera de botella, lo cual tendrá que ser enjuagado diariamente, así como cambiarle el agua con frecuencia. Si tiene hámster bebés, el bebedero se colocará lo suficiente bajo para que puedan alcanzarla.
Tenga cuidado con las vasijas para comida porque terminan derramándose o llena de viruta.
¿Dónde ubicarlo?
Como el hámster es un animal nocturno, el acuario debe de estar ubicado en un área lejos del ruido y del bullicio de las actividades familiares. Una esquina tranquilla donde se lo pueda observar es lo mejor.
Ahora bien, el roedor va a permanecer inactivo durante el día; una desventaja para quien disfruta verlo jugar. Pero en esta vida todo hay solución. Para alimentarlo o cargarlo mientras está durmiendo se lo despertará suavemente llamándolo por su nombre o removiendo la viruta. Luego es importante premiarlo con un maní, una semilla o una pasa. Esto evitará asustarlo o que responda con un mordisco por interrumpir bruscamente su sueño profundo.
Última recomendación: estos roedores muchas veces viven solos por lo que es preferible que se tenga uno. Para ello, se le proveerá de juguetes y equipos de la jaula para que se sienta acompañado. Tenga en cuenta que los machos son más gentiles ya que las hembras tienden a volverse caprichosas e irritables con el paso de la edad.
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