sábado, 13 de diciembre de 2008

La Dulce Canción del Periquito

La Dulce Canción del Periquito

El periquito o periquito de amor se llama así porque es una ave que prefiere estar todo el tiempo con su compañera.

Este animalito de dicinueve centímetros aproximadamente es una mascota ideal, pues le encanta estar entre la gente; tanto es así que puede mantenerse suelto en la casa, durante el día. Se destaca por su gran colorido, ya que se presenta en casi cualquier combinación posible de tonalidades. De igual forma, es capaz de aprender cierto número de palabras, lo que lo hace muy atractivo. Los machos son los que aprenden a hablar más rápido, pero las hembras lo hacen de mejor manera, con mejor pronunciación y pueden silbar con mayor claridad.

Si se posee uno de estos periquitos se recomienda que se mantenga en las áreas sociales, pues cuando no ve gente se entristece bastante. Como decíamos es ideal que se lo acompañe con otro periquito, pero no es fundamental que sea una parejita. Los dos machos se llevarán muy bien, con la desventaja de que no aprenderán a hablar, por el contrario, si se tienen dos hembras si se presentará un problema, pues cuando alcancen la madurez sexual habrá constantes conflictos entre ellas.

Al adquirir uno, se recomienda que se busque uno joven, y que tenga un plumaje liso, sin claros, pues esto es garantía casi segura de que se encuentra en estado de buena salud. También es importante que sea capaz de realizar vuelos cortos, por más joven que sea.

Algunas señales que deben alertarnos, en tanto pueden significar presencia de enfermedad, son que el pajarito se deje coger fácilmente de la jaula por la mano humana, que su plumaje no esté uniforme, o que el plumaje en torno al ano esté sucio. Asimismo, sus excrementos deben ser compactos, su pico no debe tener grietas, los orificios deben estar libres de manera que el ave no emita ruidos extraños al respirar, y sus patas y garras deben estar muy limpias.

Durante las primeras dos semanas en su nuevo hogar hay que observarlo y pemitirle que se adapte a las nuevas condiciones de vida que se le presentan lejos de sus parientes, y en un hábitat diferente al que estaba acostumbrado. Si se le va a permitir estar fuera de la jaula, esto debe hacerse sólo después de estas dos semanas de aclimatación.

Por otro lado, se aconseja que la jaula esté a una altura correspondiente a la de los ojos del dueño. Además, debe ser lo suficientemente amplia, como para que permita que el periquito realice cortos vuelos, que lo mantiene en forma y rebosante de salud. La limpieza de su jaula debe hacerse diariamente, así como de los lugares que éste animalito frecuente, si se le daja volar libre por la casa. Es importante advertir que si se poseen otras mascotas, sobretodo si son gatos, es mejor que permanezcan dentro de la jaula, pues podría ser objeto de algún ataque realizado por estos otros animales.

Además de la higiene extrema y diaria de la jaula, se requiere que se le cambie el agua cotidianamente, de manera que siempre disponga de una cantidad abundante y además revisar si tiene suficiente alimento a su disposición.

Su alimento consiste principlmente en avena, alpiste, cañamón en dosis pequeñas y mijo. Pero debe incluirse también con regularidad frutas y verduras, para que su estado de salud sea el óptimo. El calcio y la arena son fundamentales, y éste último es requerido especialmente durante la época de apareamiento.

Finalmente, insistiremos en que el lugar de estancia del animal debe ser, como se dijo, concurrido, pero además sin corrientes de aire y bastante luminoso, aunque la acción directa y constante del sol sobre el ave no es conveniente.

Si las condiciones que lo rodean son las mejores y se le brinda los cuidados diarios necesarios, el periquito de amor es capaz de alcanzar hasta quince años de vida.

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