El Labrador
El mejor amigo de los niños
El temperamento de un labrador debe ser alegre, sociable y jamás agresivo ni tímido.
(Foto: Suministrada)
Por El Comercio de Perú
GDA
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Cuenta la historia que desde el siglo XVII los pescadores de la costa este de Canadá utilizaban 'perros de agua' para recoger las redes que dejaban en las frías aguas de Terranova y para recuperar los bacalaos que caían al agua después de la pesca.
El desarrollo del comercio pesquero entre Canadá y Europa hizo que los navegantes llevaran estos perros de agua a Inglaterra en 1820. Los ejemplares que llegaron a Londres fueron cruzados con las líneas de cobradores ingleses de entonces (pointers, setters, spaniels).
Pero fue el conde de Malmesbury, gran amante de estos canes, quien se encargó de estandarizar la raza y de darle el nombre de labrador. El primer perro de la raza fue Buccleuch Avon (1885), cuenta William de la Cruz, copropietario del criadero Kennel Blue Jeans.
El labrador se convirtió entonces en el siglo XIX en el perro engreído de los lores y duques ingleses, que lo utilizaban para el cobro de la presa muerta durante las cacerías. En algunos casos también fue empleado como perro de compañía. Poco a poco fue haciéndose conocido en otros países europeos.
Al principio la mayoría de estos perros eran negros, luego aparecieron el amarillo y el chocolate. El reconocimiento oficial del labrador lo hizo el Kennel Club inglés recién en 1903.
Características y cuidados
La veterinaria Nancy Gamboa explica que la reproducción poco selectiva de la raza puede ocasionar que los cachorritos hereden problemas de displasia de cadera, es decir, cambios en las articulaciones que deterioran el cartílago articular y que se manifiesta con cojera o dificultad para levantarse. El diagnóstico debe hacerse a los 6, 9 y 12 meses de edad para detectar y evitar que se desarrolle el problema.
"El labrador no necesita de muchos cuidados pero es una raza que está predispuesta a la rotura de ligamentos, sobre todo el de la rótula, porque siempre está en actividad física y he comprobado que alrededor del 10% de ellos puede sufrir de epilepsia. Por otra parte, el labrador no necesita del corte de cola y de orejas", agrega.
William de la Cruz explica que este can, al ser un animal de caza, necesita mucha actividad física, por lo que es recomendable que viva en lugares donde cuente con espacios abiertos. De lo contrario puede ser propenso a la obesidad.
El labrador es un perro muy cariñoso y no le gusta la soledad. Para él las caricias y la atención son tan importantes como el agua y la comida, por eso requiere de la presencia de sus amos siempre.
Las necesidades alimenticias para un ejemplar adulto están entre 1,450 y 1,670 calorías diarias. Lógicamente esto variará según el tipo de actividad física que tenga el perro.
Estándar y temperamento
El peso promedio que deben tener es entre 30 y 50 kg La altura de la cruz debe ser entre 54,5 a 61 centímetros. El ideal del macho es entre 57 y 61 cm y el de la hembra entre 55 y 60 cm
Sobre su aspecto físico, el pelo del labrador debe ser corto, denso y sin ondulaciones, por lo que no necesita demasiados cuidados. Están permitidos los colores negro, chocolate o dorado (desde rojo a crema). Los ojos deben ser de color café o castaño claro.
El temperamento de un labrador debe ser alegre, sociable y jamás agresivo ni tímido. Esta raza es reconocida por ser cariñosa con los niños y por llevarse bien con otros perros. El promedio de vida de un labrador es de 12 años.
Adiestramiento
El método es igual que el que se emplea para cualquier raza, con la ventaja de que ésta es muy inteligente, mucho más que el promedio. Lo cual hace más fácil el proceso de adaptación a las costumbres, órdenes y rutina impartidas por el instructor (es decir, el dueño mismo).
William de la Cruz (copropietario del criadero Kennel Blue Jeans), explica que este can, al ser por tradición un animal de caza, necesita mucha actividad física, por lo que se recomienda que viva en lugares donde cuente con espacios abiertos. De lo contrario, puede ser propenso a la obesidad, pues a falta de lugares donde explayarse físicamente la inactividad sólo aumenta kilos a su bien ganado prestigio.
Stanley Coren, un estudioso de la cinología, determinó en su clasificación de inteligencia funcional y obediencia (capacidad para el adiestramiento), que el labrador era la séptima raza canina más inteligente de las 79 más comunes. Es decir, "el labrador está entre las diez razas con mayor inteligencia funcional y obediencia más alta y necesitó menos de cinco ejercicios para entender órdenes nuevas. Además posee gran capacidad para recordar sin necesidad de practicar las pruebas repetidamente. Responde, en el 95% de las veces, a la primera orden. Tiene una rápida respuesta aunque sólo sea a una cierta distancia y aprende correctamente siendo adiestrado por entrenadores relativamente inexpertos".
Es decir, puede aplicar en este animalito todas aquellas enseñanzas inmemoriales que aprendió sobre cuidados y adiestramiento de un can: y tenga la certeza de que su labrador no tardará en asimilar el mensaje. Eso sí, se trata de una raza para la cual el cuidado y la atención son tan importantes como la comida y el agua: necesitan de la presencia y los mimos de su amo, constantemente. Se trata de un perro cariñoso e inquieto, que está ávido tanto por aprender como por el reconocimiento afectuoso de quienes lo rodean.
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